23.8.11

Amy Winehouse

Mi preciosa niña oscura, la de la voz de terciopelo negro. La muñeca con las venas de cristal translúcido. La prisionera que nunca quiso escapar y fue libre. Cantabas con la voz rota y la vida rota. Antes de empezar ya has acabado, cuando tu recuerdo se ha hecho inmortal. Somos desgraciados con tu pérdida, en tu despedida por la puerta de atrás. Te lloro con un nudo en las tripas, mi delgada niña de humo. Nada te agarró a esta vida, el juego se acabó en mitad de la partida. Me quedan el "Back to black" y el "Frank" agazapados en mi memoria, como un veneno bueno, un vino delicado. Nadie se inventó como tú, nadie podrá igualarte, mi difícil muchacha de la infinita voz. Ahora que escribo estas trémulas palabras, que ya hace días que no estás, ahora que ya no me quedan lágrimas, es cuando más te echo a faltar. Adiós mi sublime niña, la de la voz de azúcar. La mujer solitaria que se fue deprisa sin cerrar la puerta. Ahora encenderé el equipo de música y te haré un homenaje sencillo, escucharé tu voz con los ojos cerrados. Así es más fácil el engaño, porque cuando los abra, todo seguirá rodando, ya sin ti, para siempre, hasta la próxima historia triste. Ésa que cuentan bajito todos los artistas malditos.




2 comentarios:

Anais Nit dijo...

Para saber más sobre el tema:
http://www.laprensa.hn/Ediciones/2011/07/24/Noticias/Amy-Winehouse-no-estaba-bien-antes-de-su-muerte

Anónimo dijo...

Pobre Amy, pero ella jugó con los límites y los sobrepasó tantas veces... Ese juego era peligroso y ya no está. Vete ahora, mi dulce niña, si es lo que quieres...-___-

Dorotheam