3.6.15

La mujer pájaro

La mujer pájaro se acurrucó desnuda en un nudo de pensamientos. Era lo hora de la pesadilla y por los patios de vecinos subía un tufo impreciso a cenas y peleas. Nadie vendría a sacarla de su pequeño juego estéril. Nadie le lavaría la cara con la toalla rasposa. Estaba sola, acechando su propia sombra, dispuesta para cercenar la perezosa violencia que se escapaba repulsiva por las ventanas. En el fondo ella era una superheroina. 
La mujer pájaro silenciosa esperaba. Hasta que oyó el llanto del mismo niño de siempre. Un diminuto niño de hilo y pestañas que no podía dormir porque su madre lo amamantaba con sangre de alga. Tan delgada estaba que de sus pecho no salía más que rabia. Y el niño finísimo se deshacía en lágrimas. Entonces la mujer pájaro bajó por la fachada, lamiendo el yeso sucio de las paredes. Se deslizó con el pecho plano pegado a las grietas de mediocridad de sus vecinos infectos. Como una ladrona entró por la ventana, cuando la madre derrotada dormía su sueño de pequeñas pastillas. La mujer pájaro abrazó al niño; una manta de carne y plumas. El niño con ojos de viejo ancestral, la miró silencioso y entendió de repente todo el dolor del mundo. Sonrió.

Más tarde, la mujer pájaro, entró en otra casa, por otros motivos. No fue piadosa. Sobre la mesa desordenada quedaron los cadáveres petrificados de un acomodado matrimonio de elegantes tenderos. Se habían jurado amor eterno antes sendos platos de pasta fría. Ahí se quedaron, mudos y tan fríos como la cena.

La mujer pájaro estaba cansada. Por aquella noche no habría más trabajo. Todo estaba en orden.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que la mujer pájaro sea indulgente con mis pecadillos domésticos. No me merezco su visita. Aunque me ha dado más miedo el niño con ojos de viejo ancestral.

Anais Nit dijo...

Haces bien en temer al niño con ojos de viejo ancestral. No es de fiar. Y no, la mujer pájaro no es nada indulgente. Aunque a veces, sólo por pura curiosidad, no hará su trabajo la misma noche que te lo merezcas. Quizás, sólo quizás, te deje para jugar un rato más. Como hace la araña con la mosca.
Saludossss

Anónimo dijo...

Yo no me fío de ningún niño. Ni de los que parecen adorables y tienen ojos puros. Así que menos de esa aberración. En cuanto a la pájara, no has hecho si no aumentar mi preocupación y desasosiego. Ahora sólo puedo encomendarme a mi gato. Que aunque sobrado de peso y perezoso como pocos, no dudaría en defenderme con uñas y dientes. Es muy posesivo y territorial.
Saludosss

Anais Nit dijo...

No hay aberraciones. Sólo puntos de vista. Los gatos siempre me han parecido muy poderosos aunque sean pesados y perezosos. Haces bien en confiarte a tu gato. Él sabrá cómo actuar ante la increíble y despiadada mujer pájaro ( que no "pájara").
Buenas noches, miau!

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Además, desde mi niñez de ojos puros y curiosos he sentido atracción por lo extraño. Lo raro, lo feo, lo oscuro, lo abyecto y soez (según el punto de vista, claro)Siempre me ha parecido mucho más interesante. Mujer Pájaro, sí señor. No era mi intención desprestigiar a la temible criatura. Sólo hacerla un poco menos terrorífica en un ejercicio de autoengaño. Sigo preocupado. No sé si el amor incondicional de mi gato, o el ver peligrar su pensión completa vitalicia serían suficientes.
¡Miamau!

Anónimo dijo...

Los gatos saben cuidar bien de sus humanos. Puede que la mujer pájaro te deje vivir sólo por eso.

Anónimo dijo...

No sé no sé, que el mío es un gato muy perro... Estoy por adoptar a otro para más seguridad. Aunque luego pienso en mi pobre sofá y los manojos de pelos errantes y casi que prefiero que venga la mujer pájaro. Y que sea lo que dios quiera.

Anais Nit dijo...

Entonces ella vendrá y todo será muy rápido. Buenas noches, y suerte.