29.7.15

Lilith



Hoy es una calurosa noche llena de mosquitos y humedad. Ha llovido, terrible lluvia que viene a empañar los cálidos días estivales... Cada noche necesito la suave luz de la luna. Adoro la serena paz eléctrica de las noches de verano. Pero aquí refugiada en este elevado castillo no puedo salir. Gruesos barrotes de hierro me impiden volar. Deslizarme feliz y desnuda como una dulce criatura de la noche. Lilith me llaman. Sí, me han encerrado pero ellos no saben nada...No saben que soy capaz de transformarme en niebla vaporosa y huir con la luna a través las rejas de esta estúpida prisión.Puedo deslizarme, si así lo deseo, hasta llegar a tu casa. Estás cerca, mucho más de lo que puedas imaginar. Puedo ver desde aquí como duermes o sueñas. Me dejaré llevar por los cálidos vientos del sur y me colaré en tus más oscuros sueños... Pero sólo si me invitaras a pasar. Ya sabes que nosotros, los vampiros, somos gente educada y no entramos sin invitación. Yo sé que quieres, que me quieres dejar traspasar los límites de la cordura, de la realidad, pero algo grita en tu interior, algo se resiste al hechizo de Lilith.



A veces llueve tan fuerte aquí arriba que siento la soledad clavarse como un aullido mortal en mis carnes inmortales. La lluvia, siempre la lluvia, que me trae el recuerdo de las lágrimas derramadas, ¡oh, tantas!, y me deja paralizada de terror. Entonces no puedo escapar, me quedo atrapada en esta torre sin sentido, sola y vencida. Yo, la poderosa Lilith, la Reina de la Oscuridad, la dama de fuego del otro lado del espejo, me quedo de piedra, como una estatua perdida en un laberinto de silencio. Maldita la lluvia del recuerdo que me ahoga...


Susurro tu nombre en las alturas, ¿me invitas a pasar?

12 comentarios:

Belén dijo...

Que bonito!

Y eso que los cuentos así medio gores no me van nada pero este si, será que esta en tu blog :)

Besicos

Amorao dijo...

Hoy, no puedo dormir, doy vueltas y más vueltas en mi catre, supongo que hace demasiado calor y la humedad de la celda no ayuda nada. Pero, no sé, hay algo más, es como si me observaran, noto ese cosquilleo en la nuca y todos mis músculos se tensan, conozco bien la sensación, pasa algo, alguien me mira, pero no le veo.
Entonces de repente cesa la tormenta de verano y un siseo me llama desde la esquina más oscura de mi celda, me incorporo y de una forma semiconsciente, como con pies de otro, camino hacia la oscuridad iluminada por unos ojos de mujer….

Anaïs Nit dijo...

Estás atrapado y lo sabes. Pero no puedes evitar sentirte atraído por esos ojos, por la oscuridad que emanan. Es una posibilidad de escapar. La celda está en una terrible fortaleza donde nadie escapa con vida. Nadie. Ya conoces a tu salvadora. A tu dulce asesina. ¿Estarás dispuesto a aceptar lo que ella te propone?

Anaïs Nit dijo...

Belén, tu blog me inspira mucho. Lo miro con frecuencia para ver que has escrito. Un espacio bello y profundo en el que me gusta perderme.:)

Amorao dijo...

Lilith…tu nombre es Lilith, verdad… conozco tu nombre pero no sé porque, reconocería tu rostro entre miles pero sospecho que nunca me acordare donde te he visto, no sé cómo suena tu voz pero sí recuerdo promesas, promesas de libertad, de amor eterno, muerte y del éxtasis de la sangre. No eres más que un ángel caído que vienes a rematar la faena de los carceleros, por eso no… no puedo acompañarte, se que serás mi perdición... no, no debo ir contigo… Pero convénceme, quiero que me convenzas… tengo sed de tu de voz, de tu espíritu… convénceme por favor.

Anaïs Nit dijo...
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Anaïs Nit dijo...
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Anaïs Nit dijo...

Hace siglos empecé una conversación como esta y el tiempo no la ha borrado. Marcó para siempre mi oscuridad, mi no-vida, mi ocaso.

Amorao dijo...

Dime, ha valido la pena no volver a ver el sol.
Que vienes a liberarme o a condenarme eternamente.

Anaïs Nit dijo...

Tú ya estás condenado. Hace siglos que te busco para recordarte tu delito. En esta cárcel no puedes esconderte de mí.

Amorao dijo...

He caído en tu trampa, me presentaste el brillo en tus ojo como amor y solo es odio.
Me engañaste y ahora estoy a tu merced, soy la victima perfecta, pues no deseo huir solo que me abraces aunque sea para quebrar el cuello o vaciarme de vida.
Dispón de mí a placer, lo único que pido es una explicación, un motivo por tu odio y mi condena.

Juan Antonio B. dijo...

Fascinante personaje Lilith. Qué sería del arte del XIX sin ella.