La imagen de Aylan Kurdi seguirá por siempre tatuada en mi memoria, en las entrañas de toda esta sociedad que se ve golpeada por la ola que hace tiempo agita el mundo. Y sí, nos incumbe, y sí podemos hacer algo más que lamentarnos u olvidar. Podemos dejar de estar quietos y expectantes, dejar de estar muertos.
Espero que este poema, surgido del dolor, del impacto en mi corazón por el drama de los refugiados y la guerra, sirva para remover consciencias, en su momento me sirvió a mí para reaccionar, para no quedarme inmóvil.
http://www.relatosytinta.es/muertos/
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25.9.15
14.6.14
Desafío
Tan azul que hiere lo secreto de mi piel.
Tan profundo que me arroja a lo oscuro.
Tan cerca que siento su aliento en mí.
Tan dentro como un insecto.
Así viene su recuerdo
a poblar mi mente de mentiras.
Viene venenoso y homicida
a clavarme sus espinas.
Pero no lo quiero.
No quiero su peso incierto,
ni su cuchillo en mi cuello,
ni su hedor a romance,
ni mi miedo.
No lo quiero.
Exorcizaré el azul y lo oscuro.
Para sacar al gusano
de mi corazón herido.
Quemaré todas mis naves
frente a la costa de la desolación.
Mi cuerpo
no es lugar para tanto hielo,
no hay espacio para lápidas
ni arsénico.
Digo adiós a sus aguijones
y a sus besos muertos.
Cierro con mil llaves y candados
los secretos de su sexo despiadado
y seductor.
Porque yo soy la dueña de mis barcos:
capitana de mi alma
y mi dolor.
Tan profundo que me arroja a lo oscuro.
Tan cerca que siento su aliento en mí.
Tan dentro como un insecto.
Así viene su recuerdo
a poblar mi mente de mentiras.
Viene venenoso y homicida
a clavarme sus espinas.
Pero no lo quiero.
No quiero su peso incierto,
ni su cuchillo en mi cuello,
ni su hedor a romance,
ni mi miedo.
No lo quiero.
Exorcizaré el azul y lo oscuro.
Para sacar al gusano
de mi corazón herido.
Quemaré todas mis naves
frente a la costa de la desolación.
Mi cuerpo
no es lugar para tanto hielo,
no hay espacio para lápidas
ni arsénico.
Digo adiós a sus aguijones
y a sus besos muertos.
Cierro con mil llaves y candados
los secretos de su sexo despiadado
y seductor.
Porque yo soy la dueña de mis barcos:
capitana de mi alma
y mi dolor.
26.3.14
Laberinto (dentro del)
He caminado por el laberinto de las espinas. Y sigo en él. Ahora estoy quieta mientras la rueda gira. Bola de cristal roto que rueda y rueda sin fortuna y sin sentido. Tengo los pies atados. Las manos en carne viva de intentar aferrarme a los bordes de la nada. Doy la vuelta sobre mi misma y caigo en espiral sobre mis propios miedos. Son miedos pequeños comos piedrecitas del camino en los zapatos. Piso fuerte y siento como se laceran mis dedos, la planta de mis pies. La sangre brota lentamente y me recuerda lo efímero del dolor. Lo solemne. Lo absurdo. Saboreo el daño. Me recreo. Y piso más fuerte. Las piedras se instalan bajo la piel. Para que nunca olvide. No olvido. Ya no.
Espantoso laberinto. Monumento a mi fracaso. Palacio de mi desgracia. Seré la reina perdida, la silenciada. Pero seré LA REINA de mi desdicha. No me doblegaré a nadie, ni al dolor de otros. Sólo al mío. Seré la valerosa guerrera que afronta los peligros. Seré lo que quiera ser mientras las piedras de mis pies me recuerden lo que soy en el fondo. No perder de vista mi esencia. Nunca. Jamás.
¿Quieres visitar mi reino? Para entrar sólo te pediré una cosa. Tus ojos... Son tan bonitos, tan nuevos, te los cambio por estrellas pintadas, por promesas húmedas y suaves como besos de puntillas. Si te vienes a mi laberinto te perderás conmigo y en mi. Si te cansas o te arrepientes te devolveré tus ojos. Te lo prometo. Aunque te advierto, me encantan los juegos y puede que esto no sea más que un pasatiempo. El laberinto es un buen lugar para esconderse... ya puedes entrar. Mi dolor te espera con fuegos de artificio. No saldrás defraudado. Ven.
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