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15.2.15

Lo que quiero

La noche se cierne sobre mi frente. La vida es un suspiro. Quiero vivirla intensamente, a pesar de la oscuridad. Agitarme contra el miedo. Triunfar. Y si no, por lo menos que me quede la poesía. Las palabras escritas, atrapadas en su tinta. Si pierdo, que quede mi recuerdo, solemne, recortado contra el mismo cielo. Un silencio de palabras tan hermosas como efímeras flores de lluvia.
Eso quiero.

Eso dejo.

18.4.14

Maldita canción

Las palabras fueron avispas, siempre avispas asesinas en mi boca vencida. Siempre fue demasiado tarde para nosotros. 

Nos mordíamos los labios, nos arrancábamos la ropa y la razón. Pero estábamos en la lista de promesas a olvidar, en la larga lista que guardo desde entonces en lo más oscuro de mi corazón. No podiamos ser. No fuimos más que un sueño. Un fuego ajeno, una eyaculación sin sentido en el centro del olvido. La chispa adecuada, la que no pudo ser. La que hizo arder mi pelo y tus manos en mis pechos. La que me reventó por dentro, la que me elevó al cielo, al precipicio de tus desvelos. 

La última vez que te besé era verano y la cuesta hacia mi casa, el infierno. 
Aún guardo tu aroma enredado entre los dedos y esta canción, esta maldita canción que como un mantra deliberado me ancla al pasado y al desamor. 

Por eso te escribo rosas como espinas, largas, afiladas, trepando por tu recuerdo hasta el centro del dolor. Porque ya no duele, y en el fondo (niña mala), en el fondo siempre he echado de menos esos años amargos e inocentes.



Eras mil tormentas. Y eras increible.


;)






11.2.14

Asesina mis lunes

Lame mi espalda. 
Dedícame el tiempo de las arañas.
Pisa mis desmayados lunes.
No los quiero.
Sólo a ti, besándome con barba de dos noches.
Sólo a ti con tu mano en mis pestañas.

Cántame algo muy loco.
Como una canción infantil dónde salga un gato.
Me gustan.
Tanto como que arañes mis hombros con tus pelos:
alambres de punta fina.

Lame mis rodillas.
No me dejes caer.
Hoy no. Maldito lunes de viento glacial.
Diez minutos dame.
Sólo diez minutos preciosos
y tú como un marinero intrépido en mis mares.

Eso es lo que necesito hoy
para que hoy sea otra cosa.
Una buena historia que contar 
a nuestros nietos inventados

Eso quiero.

Ven a poblarme el vientre de saliva
y desmanes. 
Que me importa un bledo este lunes-infierno
si te tengo entre mis muslos abiertos.

Lame el centro de todos los precipicios.
La laguna dónde se esconde la segunda 
mujer que amé
un domingo.

Y ahora te digo,
mi magnífico compañero de vida y de almohada.
Ahora te digo que haces que todos 
los lunes se mueran de rabia
porque ya no rompen la risa:
no me matan.

Tú lames mis heridas
y encuentras tesoros escondidos
en lunares y sudores
que bebemos sobre sábanas
asombradas.

Asesino de mis lunes-trampa, 
buen compañero de camino.
Lame mi espalda,
yo lameré tu corazón.
Sé que tú también los odias.
Tienes una pequeña colección de madrugones
con despertadores que explotan.
Yo también puedo con ellos.

Somos los guerreros que limpian
de maldad el calendario.
Y somos imbatibles.

(PUBLICADO EN RELATOS Y TINTA OCTUBRE 2015)  



5.1.14

Un día perfecto

Hoy podría ser uno de esos días perfectos. Sencillamente redondo. Estar contigo, juntos, tranquilos. Un paseo por las zonas seguras de la ciudad de los sueños. No preocuparnos por las lágrimas vertidas ni los resentimientos. El olvido nos besará los párpados mientras damos vueltas por el parque y tú hablarás de delicados proyectos mientras los trazas con un dedo en el aire. Y yo te contaré luego mis futuros poemas. Nos beberemos la tarde con el sol tibio y nos abrazaremos cuando sople el viento. Será tan hermoso que se nos llenarán los ojos de lágrimas, pero no serán esas lágrimas ácidas de perdedores, no. Ellas nos parecerán tan dulces y tranquilas que nos harán sonreír. Te miraré como te estoy mirando ahora, llena de algo suave, tierno, como el palpitar de un cachorrillo en mis manos. La muerte nos envidiará con locura, estoy segura. Y nos burlaremos de ella, triste muerte, que no podrá participar de este día perfecto, de este inmenso día infinito.

Hoy podría ser un día perfecto. ¿No crees?



23.9.13

EROSIONADOS: Autores Erosionados #36:(Anais...

Estoy muy emocionada y feliz. Por fin salgo como autora en Erosionados. Ahí aparezco, con mi foto rara y mi pequeña biografía. Es una buena noticia para este lunes extraño y que se me ha levantado algo triste y pesado. Os recomiendo que si no conocéis el blog de Erosionados aprovechéis la ocasión y entréis en sus salvajes páramos. No os arrepentiréis como yo no lo he hecho ( todo lo contrario). Un abrazo.

Aquí tenéis el enlace:


EROSIONADOS: Autores Erosionados #36: (Anais...: Nacida en Barcelona en 1979. Licenciada en Pedagogía. Trabaja (cuando le dejan) de profesora de orientación educativa en institutos de...


Book trailer de EROSIONADOS


27.8.13

Neil Hilborn y su poema de amor compulsivo

Neil Hilborn y su poema de amor compulsivo, se me ha clavado en los ojos y en la garganta como un buen licor: conmovedor, abrasador, sublime. Dolor, amor, amor compulsivo y dolor. Amor. Aunque ya no exista ese amor, aunque la persona ya no te sonría y esté lejos amando a otros. Y no a ti. Y tú te quedas con todo el dolor, y el amor y la compulsión... Lo he entendido todo. Me ha llegado hasta el alma. Es la única manera que tienen los poemas de quedarse dentro, de no escaparse en un bostezo por las costuras de lo cotidiano. Ah, y verle recitar su amor compulsivo, su inmensa desesperación, ha sido la estocada final para mi sensibilidad. Ahí te quedas, Neil Hilborn, con tu poema humeante y vivo, en lo más profundo de mi cerebro. Apagando y encendiendo luces, intentando sobrevivir a ese amor descomunal que queda como una compulsión soberbia y triste, magnífica e inmortal.



He descubierto también su cuenta de Twitter:
https://twitter.com/Neilicorn

11.5.13

Nada

Es la nada que me oprime los ojos.
Es la nada que me come la cara
y se sienta en mi pecho
y me habla.
La Nada que no me quiere
pero no me deja.
La maldita Nada que me empuja,
que me arrastra
que me tienta.
Me dice : -Nada.
Y es la locura
oír su voz de ultratumba
en mi almohada.
Nada, susurra mi buzón
y mi móvil mudo
y las páginas en blanco
de mis cuentos mutilados.
Nada, me dice mi cuenta bancaria
y cuando miro lo báscula:
Nada, como si no pesara
este vacío que llevo conmigo,
que me llaga.
Nada.
Y no tengo más palabras
para describir esta derrota,
esta cruzada contra el borde
del precipicio
y su mirada.

Porque la Nada es paciente
y aguarda.



23.3.13

Ella da miedo

Ella da miedo. Es tan hermosa que da miedo. A pesar de los años que lleva muerta provoca aún miedo y fascinación. Sus fotografías son como alucinados ojos abiertos en la oscuridad. Enamora y aterroriza, porque alguien así sondeó en lo profundo y se perdió. Y se encontró a través de las fotografías, de sus preciosas criaturas de belleza epidémica y visceral. Y se perdió... Pero nunca del todo, porque sigue inspirando aún después de muerta, como los grandes. Una de las grandes. Desde lo under y lo ground siempre habrá ojos fascinados que se paseen por su magnifica geografía de símbolos y dolor.

Hace tiempo participé en un maravilloso tributo a Francesca Woodman, ya para siempre en mi corazón. Ahora os dejo de nuevo con mi humilde aportación, un diminuto cuento que explica parte de lo increíble, de lo triste, de lo bello, pero no todo. Siempre es bueno dejar que la gente se quede con ganas de más y que sienta la necesidad de seguir buscando sobre la vida y obra de la Woodman, la fotógrafa surrealista que se fue demasiado pronto.






“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”.
Francesca Woodman (1958-1981)

El amanecer de Francesca Woodman

 La noche había sido intensa. El humo, denso y azul, aún hacía los contornos de las cosas borrosos. Ella estaba sentada en el suelo, descalza, con un cigarrillo a punto de consumirse entre sus inmóviles dedos. Por todas partes, desorden y algunos vasos llenos de alcohol hasta el borde.  Manchas en el parquet. Una cámara de fotos. Papeles. “¿Qué había sido de los pájaros al amanecer?”. Se preguntaba la joven con el corazón helado. “Ya no se oyen en esta parte de la ciudad, maldita ciudad de plástico y metal”. Ella siente un escalofrío recorrer su entumecido cuerpo, quisiera salir corriendo en busca de esos pájaros perdidos, para traerlos de vuelta a su rincón.
La noche fue una alegre tempestad. La gente había llegado con su ruido de besos largos, y se había ido dejando un poso denso y hermético. El cigarro se consumió en los dedos de Francesca, y ella ni se dio cuenta. Era una hora mala para darse cuenta de las cosas, mucho mejor dejarse llevar por el humo.  Ella, en realidad, no quería estar en otro sitio. No podía imaginarse lejos de su pequeño piso. Aquel era su espacio de creación, dónde intentaba captar la esencia misma de la luz y la verdad de los cuerpos. Francesca suspiró y encendió otro cigarrillo. Ella quería quedarse allí, quizás para siempre.
Tanto frío sintió que al  final se levantó, lentamente, como una vieja con huesos de cristal. Entonces recordó que el amor era una herida abierta de par en par que ya no le pertenecía. Francesca quiso llorar, pero  sus ojos  eran  dos pesados ceniceros preñados de colillas. Su boca pastosa le trajo a la memoria viejos besos borrachos. Nudos de alquitrán sujetaban sus muñecas. Un día fue capaz de captar la luz con sus manos, la belleza de lo irreal. Pero ella ya no sabía cómo continuar con su trabajo. Ya no era capaz de captar la magia de los cuerpos desnudos, ni la verdad de su propio rostro. ¿Qué haría si los pájaros la abandonaban para siempre?
El frío, como si fuera su señor, la había poseído.  “¿A dónde iré, si ya no puedo crear? Mi cabeza es un laberinto  lleno de enredaderas. Trepo por ellas, me subo por las paredes, arranco el papel de flores, me lo como con desdén,  pero no soy capaz de encontrar la luz en esta habitación. Y el frío como un puñal me arrebata las ideas. Una a una. La ventana es como una boca desdentada y sucia que me insulta. Yo antes era…  Francesca Woodman, y creaba bellos universos borrosos y etéreos, como mi propia vida. ¿A dónde han ido? Tengo algo roto aquí dentro, algo pesado que tira de mi hacia abajo. Pero sé que en el fondo no hay nada. La inspiración ha salido volando por la ventana. Volando, lejos de mis manos.”

Ella se mira reflejada en el cristal, y toma una decisión. La que de una vez por todas la hará inmortal e imperecedera.  Como sus fotografías, Francesca se desdibuja para decirnos algo. Sólo hay que escucharla con los ojos bien abiertos. Entonces, de alguna manera comprenderemos porqué Francesca Woodman dejó de ser para habitar en sus fotografías.

Allí, la luz es  clara y los pájaros siempre cantan al amanecer.

 Anaisnit Marzo 2010

9.11.12

UNDERGROUND GIRLS 2

Por fin se hace realidad el proyecto Underground Girls 2, de la mano de Vara y todas mis hermanas en lo oscuro y en lo poético. Es un proyecto muy personal, directo, arriesgado y hermoso hasta decir basta. Así lo siento yo, con mucho orgullo y alegría.
Aquí os dejo el enlace del prólogo en espera del resultado final, para que lo disfrutéis vosotr@s también, lo compartáis y hagáis crecer este bello sueño de oscuridad, visceras y amor desproporcionado. Va por vosotr@s, y por todas mis hermanas en lo under.
Gracias Vara por hacer posibles este proyecto.





12.10.12

Creer en mí

Hay personas que creen en mí. Eso es maravilloso, algo increíble. Es difícil creer en mi misma, hay algo roto en el lento laberinto de mis substancias, en la esencia palpable de mis creencias. Algo que me sujeta por dentro, tripas abajo  y que no me deja disfrutar con mis propios frutos. Sin embargo, a veces sucede que alguien me ve de verdad, me hace visible, y no dejo de sorprenderme. Es un chute de alegría para mi corazón descreído. Es hermoso cuando alguien logra atravesar las intrincadas prohibiciones de mi miedo, ese pavor extraño y pringoso que me niega la oportunidad de brillar con luz propia. Una delicia.

Esta noche mi amiga Raquel ha decidido ser valiente y leer en público, en un lugar cálido, encantador, como es el Colmado, en el raval de Barcelona. Estaba allí sola delante de un micro, temblorosa, decidida, bellísima con su dulce voz de cuenta cuentos. Y qué gran honor, ha leído no uno, sino dos de mis poemas. Los ha elegido con mucha delicadeza de mi blog. Mi corazón se ha henchido de orgullo y dulzura ante lo bonito de la escena. Mi amiga ha resplandecido, y me ha hecho sentir muy feliz y agradecida. Por estar allí, con ella, con todos los demás, compartiendo esos minutos, temblando de emoción con la emoción de su voz, de sus gestos.

Ha sido una noche memorable. Gracias, Raquel, por creer en mí y hacerme disfrutar de mis propios poemas, por compartir con nosotros tu magnífica y suave voz.

Mis poemas son tuyos, para que los leas siempre que quieras.