18.4.14

Maldita canción

Las palabras fueron avispas, siempre avispas asesinas en mi boca vencida. Siempre fue demasiado tarde para nosotros. 

Nos mordíamos los labios, nos arrancábamos la ropa y la razón. Pero estábamos en la lista de promesas a olvidar, en la larga lista que guardo desde entonces en lo más oscuro de mi corazón. No podiamos ser. No fuimos más que un sueño. Un fuego ajeno, una eyaculación sin sentido en el centro del olvido. La chispa adecuada, la que no pudo ser. La que hizo arder mi pelo y tus manos en mis pechos. La que me reventó por dentro, la que me elevó al cielo, al precipicio de tus desvelos. 

La última vez que te besé era verano y la cuesta hacia mi casa, el infierno. 
Aún guardo tu aroma enredado entre los dedos y esta canción, esta maldita canción que como un mantra deliberado me ancla al pasado y al desamor. 

Por eso te escribo rosas como espinas, largas, afiladas, trepando por tu recuerdo hasta el centro del dolor. Porque ya no duele, y en el fondo (niña mala), en el fondo siempre he echado de menos esos años amargos e inocentes.



Eras mil tormentas. Y eras increible.


;)






2 comentarios:

Ícaro dijo...

Las palabras que por inventar nacen, siempre callan en el silencio. Anaïs, de un tocayo que te lee y al que prendes

Anais Nit dijo...

Saludos, Ícaro. Gracias por dejar tu comentario y seguir mi blog. :)