Y la canción:
Anais Nit
Fragmentos de noche
18.1.12
El sueño de un hombre que trabaja
El sueño de un hombre que trabaja es dulce y amargo como los besos que se dan los amantes al atardecer. Este no es un mundo perfecto. Hay hombres dulces que mueren todos los días porque nadie entiende sus amores. Hay mujeres que cada día mueren porque nadie sabe que ellas se mueren por besar en la boca a sus mujeres. Es un mundo extraño, éste que habitamos, dónde jóvenes que apenas empiezan a vivir ya sucumben por el peso de la sociedad y sus limitaciones. Es el caso de Eric James Borges, que pronto se ha ido con su genialidad y su sensiblidad, dejando a este pobre y loco mundo un poco más pobre, más loco, más sucio. Aquí os dejo con el corto que hizo y la canción que es la banda sonora. Y hoy también será la mía, para que nunca más el sueño de un hombre o de una mujer que ama se vea interrumpido por las tormentas de la homofobia, el racismo, el odio y la maldad. Espero que esto sirva de algo, que eleve de alguna manera su canción por encima del ruido, para que nunca más sean criaturas invisibles. Nunca más.
Y la canción:
album and band name
Y la canción:
Etiquetas:
amor,
canción,
Eric James Borges,
homofobia
4.1.12
Insomne
Insomne.
Horas muertas.
Como mi ánimo.
Lápida sucia sobre los restos del naufragio.
Malos tiempos.
Tiempos raros,
dónde la esperanza es
un espejismo pálido.
Tengo la sangre en coágulo.
Y el aliento envenenado.
En círculos
la creatividad se muerde el rabo.
En espirales
mi cerebro desterrado
se revuelca convincente
por los lodos derramados.
¡La poesía!:
No me ha salvado
de esta enfermedad del mundo
apático.
¡Hipócritas!
¡Comprad más alto!
Que yo sigo a lo mío
con el sufrimiento atrapado
en este corazón de carne
palpitando,
por mis raíces que se secan
que se están secando
en los pasillos tenebrosos
de un hospital mutilado.
Miro mis manos y callo.
No hay espacio
para la alegría.
Es hora de recoger
el cansancio.
Mañana será otro día.
16.11.11
Interferencias
Algo interfiere en mi poesía. Algo sucio y rutinario se aferrra a mis manos sin manos, a mi boca sin lengua, a mis ojos velados. Algo impreciso comprime la espina dorsal de mi memoria, la oscurece con membranas de acero y ceniza. Muerde mi inspiración como una alimaña herida. Desgarra y quema cada una de mis trémulas palabras sin salida. Pero yo quiero elevar un palacio a esas fluctuaciones asesinas, porque yo quiero crear en mitad de la pus de mi herida, en el punto álgido del dolor que fulmina, un hermoso canto a la vida.
Porque crear también es eso: hacer poesía cuando no hay espacio para ella. Elevar un altar a la expresión aunque la oscuridad no nos deje ver ni la tinta ni el papel. Eso es la poesía.
Porque crear también es eso: hacer poesía cuando no hay espacio para ella. Elevar un altar a la expresión aunque la oscuridad no nos deje ver ni la tinta ni el papel. Eso es la poesía.
6.11.11
Pasillos
Largos pasillos con pelusas y decisiones aplazadas. Mientras llueva tras los cristales mugrientos yo no tengo que hacer nada. Nada. Es ese tedio delicado que me envuelve la única mortaja que asumo. Todo lo demás es oscuridad. Me aferro a mis telarañas con muda complacencia. Todo lo demás es vacío y vértigo. Con la punta de la lengua entre los dientes y una lágrima de rimel en la comisura de los labios, acepto mi derrota y miro el reloj. El mañana es algo tan inevitable que duele. Me acurruco en el ahora, cierro los ojos y espero, espero que sea eterno este minuto. Pero la alarma programada me sacude de mi modorra. Está anocheciendo y la lluvia sigue lamiendo los cristales con contundente frenesí. Es hora de programar mis pasos hacia el sueño, proyectándome hacia adelante. Impasible el reloj da una hora razonable y yo sigo quieta, sujetando con la mano la áspera cortina. Y así me quedo mientras anoche.
3.11.11
La vida en un día
Internet está lleno de sorpresas, de bellas muestras de creatividad y magia. Life in a day es un proyecto maravilloso que recoge la chispa de la vida a través de los vídeos de personas anónimas. Personas con cara y ojos, con sentimientos y palabras que viven la vida como pueden, como saben, que la viven con toda el alma. Este proyecto cinematográfico es histórico, porque une en una sola película la esencia misma de los seres humanos, las visiones del mundo, lo milagroso de estar aquí y ahora. Un día cualquiera. Un día en la vida del mundo, de mi mundo, de nuestro mundo. Disfrutad de este regalo, es gratis, hay que difundirlo, como las buenas noticias, como el amor. Espero que os guste y os haga sentir un poco más afortunados por estar aquí.
La vida en un día
La vida en un día
8.10.11
La canción del ahora
Vértigo.
El ahora.
Oscuras telarañas
trepando por mi cuello.
Lágrimas de escarcha
cortando la piel del labio
superior.
Mareo.
El presente
murmurado con las heridas abiertas
como puertas de iglesia.
¡Presente!
Grito como una oración pagana
a la calle vacía y demente.
Desvanecimiento.
y el presente parece
la mota de polvo
en las alas de la polilla
a punto de arder.
Hay una ausencia sencilla
en este día a día
que no me deja crecer.
Y le pido al Presente
que me lleve en sus brazos
y me haga volver.
El ahora.
Oscuras telarañas
trepando por mi cuello.
Lágrimas de escarcha
cortando la piel del labio
superior.
Mareo.
El presente
murmurado con las heridas abiertas
como puertas de iglesia.
¡Presente!
Grito como una oración pagana
a la calle vacía y demente.
Desvanecimiento.
y el presente parece
la mota de polvo
en las alas de la polilla
a punto de arder.
Hay una ausencia sencilla
en este día a día
que no me deja crecer.
Y le pido al Presente
que me lleve en sus brazos
y me haga volver.
1.9.11
La raíz
Una cortina puede ser un muro
cuando separa dos camas de hospital.
Dos camas frías
con cuerpos calientes que miran
paredes desconchadas.
Silbidos, zumban, luces brillantes.
enfermeras corren.
médicos invisibles.
Mi abuela es de pergamino
y sonríe con dos
dientecillos de conejo.
Ella duerme en la cama
del otro lado de la cortina.
Ella es mi raíz.
Una pequeña y gruesa
raíz torcida, ancestral,
a la que nos aferramos
queramos o no,
como a la soga del ahorcado.
Yo y mis hermanas
somos los frutos.
Frutas de sangre rica
y abundante.
Llenas de matices y sombras
por los surcos de la vida.
Pero mi abuela,
flor de hospital
de pétalos eléctricos,
tiene los ojos de niña mala
que sabe cuentos largos
y enrevesados.
como su vida.
Cuando la miro
veo el círculo mágico
en el que estamos metidas
mis hermanas, mi madre,
mi abuela.
Un círculo casi perfecto,
casi cerrado del todo.
Somos lo que somos
nadie elige su raíz.
Hoy correré la cortina
para que entre el sol
en esta puta habitación
de hospital.
Porque mi abuela
se merece un poco de luz.
Y nosotras completar el círculo.
cuando separa dos camas de hospital.
Dos camas frías
con cuerpos calientes que miran
paredes desconchadas.
Silbidos, zumban, luces brillantes.
enfermeras corren.
médicos invisibles.
Mi abuela es de pergamino
y sonríe con dos
dientecillos de conejo.
Ella duerme en la cama
del otro lado de la cortina.
Ella es mi raíz.
Una pequeña y gruesa
raíz torcida, ancestral,
a la que nos aferramos
queramos o no,
como a la soga del ahorcado.
Yo y mis hermanas
somos los frutos.
Frutas de sangre rica
y abundante.
Llenas de matices y sombras
por los surcos de la vida.
Pero mi abuela,
flor de hospital
de pétalos eléctricos,
tiene los ojos de niña mala
que sabe cuentos largos
y enrevesados.
como su vida.
Cuando la miro
veo el círculo mágico
en el que estamos metidas
mis hermanas, mi madre,
mi abuela.
Un círculo casi perfecto,
casi cerrado del todo.
Somos lo que somos
nadie elige su raíz.
Hoy correré la cortina
para que entre el sol
en esta puta habitación
de hospital.
Porque mi abuela
se merece un poco de luz.
Y nosotras completar el círculo.
23.8.11
Amy Winehouse
Mi preciosa niña oscura, la de la voz de terciopelo negro. La muñeca con las venas de cristal translúcido. La prisionera que nunca quiso escapar y fue libre. Cantabas con la voz rota y la vida rota. Antes de empezar ya has acabado, cuando tu recuerdo se ha hecho inmortal. Somos desgraciados con tu pérdida, en tu despedida por la puerta de atrás. Te lloro con un nudo en las tripas, mi delgada niña de humo. Nada te agarró a esta vida, el juego se acabó en mitad de la partida. Me quedan el "Back to black" y el "Frank" agazapados en mi memoria, como un veneno bueno, un vino delicado. Nadie se inventó como tú, nadie podrá igualarte, mi difícil muchacha de la infinita voz. Ahora que escribo estas trémulas palabras, que ya hace días que no estás, ahora que ya no me quedan lágrimas, es cuando más te echo a faltar. Adiós mi sublime niña, la de la voz de azúcar. La mujer solitaria que se fue deprisa sin cerrar la puerta. Ahora encenderé el equipo de música y te haré un homenaje sencillo, escucharé tu voz con los ojos cerrados. Así es más fácil el engaño, porque cuando los abra, todo seguirá rodando, ya sin ti, para siempre, hasta la próxima historia triste. Ésa que cuentan bajito todos los artistas malditos.
8.8.11
Extraños en un tren
Patricia Highsmith, con su voz ronca de fumadora y su mano hábil, me contó un cuento una vez. Una historia macabra y delicada, como volutas de humo azul. Yo era pequeña y sensata y le dije que no me contara cosas de miedo, que después tenía malos sueños. Pero ella me miró muy seria y me dijo que sus historias eran diferentes y tenía que escucharlas. Así que la escuché en silencio y poco a poco me fui cubriendo con las palabras grises y pulidas, cuchillas limpias que cortaban ràpidas el aire, finamente, dejando escapar delgadísimas gotas de sangre. Los extraños que viajan juntos comparten sin saberlo parte de sus vidas con posibles asesinos. Y en el fondo, todos podemos ser unos asesinos. Así que el cuento cuadraba y mis pesadillas fueron deliciosas y muy claras. Ahora, cuando viajo en el tren, me traigo muchos libros para no tener que compartir palabras con extraños. Por si acaso. Nunca se sabe.
28.6.11
El pájaro muerto
El pájaro muerto tiene la pata tiesa, estirada, cómo queriendo agarrar la libertad.
El pájaro seco se ha quedado con los ojos abiertos, planos, añorando el cielo azul.
Yo lo guardaba en mi caja, a salvo de gatos con fauces sucias.
Yo le curé las alas partidas y le di pan.
En mi absurdidad, le puse un nombre estúpido y divertido.
Jugué a creerme su dueña, su salvadora.
Pero el pájaro nunca se lo creyó, ni se sintió a salvo.
Era un polluelo, sólo quería volar, y mi preciosa cárcel de plástico y pan fue lo último que vieron sus brillantes ojos.
Ojos secos lejos del canto de sus hermanos.
Yo quería salvarle, pero sólo prolongué su agonía de pájaro prisionero.
La próxima vez que la malvada gata me traiga un pájaro vivo o muerto, barreré con los ojos cerrados. Y nunca más me creeré hada madrina, ni Doctora Queen ni siquiera amante de los animales. Porque al fin y al cabo, lo que me movía era el miedo a la muerte, era el creerme poseedora del destino de un pobre pájaro que quizás hubiera muerto más feliz en las fauces de mi felina amiga que en su preciosa cárcel de plástico y comodidad.
El pájaro seco se ha quedado con los ojos abiertos, planos, añorando el cielo azul.
Yo lo guardaba en mi caja, a salvo de gatos con fauces sucias.
Yo le curé las alas partidas y le di pan.
En mi absurdidad, le puse un nombre estúpido y divertido.
Jugué a creerme su dueña, su salvadora.
Pero el pájaro nunca se lo creyó, ni se sintió a salvo.
Era un polluelo, sólo quería volar, y mi preciosa cárcel de plástico y pan fue lo último que vieron sus brillantes ojos.
Ojos secos lejos del canto de sus hermanos.
Yo quería salvarle, pero sólo prolongué su agonía de pájaro prisionero.
La próxima vez que la malvada gata me traiga un pájaro vivo o muerto, barreré con los ojos cerrados. Y nunca más me creeré hada madrina, ni Doctora Queen ni siquiera amante de los animales. Porque al fin y al cabo, lo que me movía era el miedo a la muerte, era el creerme poseedora del destino de un pobre pájaro que quizás hubiera muerto más feliz en las fauces de mi felina amiga que en su preciosa cárcel de plástico y comodidad.
10.6.11
Destino
Escupe puñales ácidos.
La consigna es volverse pájaro
y volar a ras del suelo
casi a través de los huesos
de un jardín incendiado.
Escupe lenguas de veneno
sobre mi cabeza perforada.
Hazme deudora de lo incierto
de tu venganza.
Traga saliva y llora.
Ella es esfinge de nada.
Nunca serás otra persona:
tu soledad es tu morada.
La consigna es volverse pájaro
y volar a ras del suelo
casi a través de los huesos
de un jardín incendiado.
Escupe lenguas de veneno
sobre mi cabeza perforada.
Hazme deudora de lo incierto
de tu venganza.
Traga saliva y llora.
Ella es esfinge de nada.
Nunca serás otra persona:
tu soledad es tu morada.
31.5.11
Lluvia ácida
Lluvia. Lágrimas calientes. Ácido puro en mis ojos. Pasan cosas, tantas cosas que me saturan. La lluvia ácida de estos tiempos que me corroe, que a todos nos come la pátina de durícia, la pura indiferencia.
Yo he visto jóvenes sentados en una plaza con flores en las manos. He visto seres oscuros cayendo como halcones sobre sus cabezas. He visto personas de todas las edades cantando juntas por un mundo más justo para todos. He golpeado con furia mis manos, gritando al cielo, porque esto clama al cielo y a todas las conciencias. Lo que está pasando nos remueve por dentro, nos va a cambiar para siempre.
La lluvia de hoy limpia las plazas, donde se sigue luchando pacíficamente por una sociedad más justa y equilibrada. Siguen allí mis amigos del alma, las voces puras de protesta, de dignidad. Porque los Indignados tienen tanta dignidad que rezuma por sus ojos, sus bocas, sus pieles. Tanta energía que pueden convocar al mundo entero, porque ya no nos podemos quedar quietos.
Mientras tanto, yo sigo aquí, temblando bajo la lluvia ácida, sitiendo mi vida un poco a la deriva, un poco perdida. Porque estoy con ellos pero sigo con lo mismo de siempre. Lágrimas calientes, manos quietas.
Me pregunto a dónde nos llevará este camino largo, tortuoso y esperanzador que hemos emprendido. Entonces, me olvido un poco de mi misma, de mis pequeñas miserias, y presto oídos, ojos, corazón a todo lo que se está moviendo en mi país. Porque en tiempos oscuros necesitamos gente valiente y decidida. En eso estamos, a pesar de la lluvia y de todas las tormentas que nos esperan.
8.5.11
7.5.11
A veces, lo conseguimos
Cuando todo va en nuestra contra, y las cosas parecen oscuras espinas arañándonos la suerte, entonces, de repente, sucede algo, un hecho pequeño y milagroso que nos dice que lo hemos conseguido. Y así es. Hoy, esta noche no me quiero dejar llevar por la tristeza o el pesimismo. No voy a permitir que el incierto futuro amargue mi lento presente. Por eso necesito canciones como la del grupo Manel "Captatio Benevolentiae", porque es un canto a la vida que da otra oportunidad, justo cuando ya pensabas que no íbas a salir bienparada... Está en catalán y es maravillosa. Os dejo la letra y el enlace para que la disfrutéis. Un abrazo.
Provem d'encaixar en escenes boniques,
amb porcs de diumenge farcits de gavines,
en grans sobretaules on els avis canten,
en nits bora el foc abraçats a una manta.
Es tracta de ser els simpàtics del barri,
els que ballen i ballen fins que els músics parin,
irrompre arrogants lluint les millors gales,
en discos amb dones amb feines estables.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades una carambola de sobte ens demostra que ens en sortim.
Busquem quedar bé en el retaule magnífic,
dels que van pel món amb posat monolític
i afronten la vida mirant-la a la cara
i un dia contents compren flors a sa mara.
Intentem trampejar per ser persones dignes.
El pare modèlic que volen les filles,
el de la veu greu, el de la mà forta,
que paga un vermut i que arregla una porta.
I després tancar els ulls i sentir el món en calma,
hi ha dos ocellets fent piu-piu dalt d’un arbre.
Ben enllestit un gran epitafi
que arranqui somriures a tots els que passin.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades una carambola de sobte ens demostra que ens en sortim.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades se’ns baixa la verge i de sobte ens revela que ens en sortim.
I a vegades contra tot pronòstic una gran bestiesa
capgira la traca i amb lògic tot fent evident que per un moment
ens en sortim.
amb porcs de diumenge farcits de gavines,
en grans sobretaules on els avis canten,
en nits bora el foc abraçats a una manta.
Es tracta de ser els simpàtics del barri,
els que ballen i ballen fins que els músics parin,
irrompre arrogants lluint les millors gales,
en discos amb dones amb feines estables.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades una carambola de sobte ens demostra que ens en sortim.
Busquem quedar bé en el retaule magnífic,
dels que van pel món amb posat monolític
i afronten la vida mirant-la a la cara
i un dia contents compren flors a sa mara.
Intentem trampejar per ser persones dignes.
El pare modèlic que volen les filles,
el de la veu greu, el de la mà forta,
que paga un vermut i que arregla una porta.
I després tancar els ulls i sentir el món en calma,
hi ha dos ocellets fent piu-piu dalt d’un arbre.
Ben enllestit un gran epitafi
que arranqui somriures a tots els que passin.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades una carambola de sobte ens demostra que ens en sortim.
I a vegades ens en sortim,
i a vegades ens en sortim.
I a vegades una tonteria de sobte ens indica que ens en sortim.
I a vegades se’ns baixa la verge i de sobte ens revela que ens en sortim.
I a vegades contra tot pronòstic una gran bestiesa
capgira la traca i amb lògic tot fent evident que per un moment
ens en sortim.
30.4.11
Dolor de garganta
A veces, el dolor físico, te hace sentir muy sola, como alejada del mundo. He encontrado un dibujo que de alguna manera expresa mi estado. A veces sólo me calma escribir un poco y dejarme llevar por las palabras. Esa es mi medicina. Espero que funcione.
La ilustración es de Yoko Tanji. Una delicada belleza colgada del cielo.
La ilustración es de Yoko Tanji. Una delicada belleza colgada del cielo.
19.4.11
Ilustradores de sueños
Últimamente he descubierto en la red unas ilustraciones preciosas. Cuando las miro me dan ganas de escribir historias. De momento sólo las cuelgo aqui, en este post escueto, pero las pongo para no olvidarme de ellas, ya que en medio de la vorágine de imágenes e información en la que vivo sumergida es muy probable que nunca le dedique las palabras que se merecen. Por lo menos las tendré frente a los ojos y así, una tarde de lluvia, puede que la inspiración me haga estirar los dedos para escribirles una historia a su medida. No dejéis de entrar en los enlaces, veréis imágenes maravillosas.
Lois Van Baarle
Lois Van Baarle
David Graeme Baker
15.4.11
La vida misma
Es hora de recogerlo todo con las manos manchadas de algo pegajoso e infantil. Es hora de volverse opaca y mirar hacia adentro, en busca de posibles salidas al laberinto. El reloj, con su danza perezosa, ha empujado los minutos de una forma ordenada y cruel. Ya es la hora de irse y no puedo moverme. Me siento despacio en el suelo, junto al bonito rincón de los cuentos de hadas. De mis ojos hartos de tanta luz, caen dos lágrimas delgadas y sucias. Espero a que todo el mundo se haya ido. Dentro, ahí escondida, se está un poco mejor. Bailan en mi mente canciones de niños y dragones. Estoy esperando que deje de sonar la música para recuperar parte de la cordura. Pero ¿para qué? El mundo, así, es menos mundo, más bruma y sueño, mucho más hermoso. De repente, me siento intranquila: algo malo y definitivo va a suceder. Lo noto en la boca del estómago, un relámpago contundente de contornos definidos por el ansia. La puerta se abre pero no entra nadie. Sólo una ráfaga de viento que desordena los dibujos de las paredes. Entonces me llaman al móvil. Alguien me grita cosas que cambian mi vida para siempre, cosas que no significan nada en particular, pero que por si solas son capaces de derrumbar castillos. Son los pequeños signos de la catástrofe, y mi cerebro se niega a creer en ellos del todo. Me levanto del suelo como propulsada por un resorte y agito las manos como si eso sirviera de algo. La vida ha decidido por mí y yo tiemblo. Estoy perdida en la pura realidad, que de golpe me ha asaltado, en mitad de mi pequeño descanso, cuando yo sólo fantaseaba con salir de preciosos laberintos inventados. Ahora no hay pátina azul de melancolía que inunde mis pupilas, únicamente pura adrenalina y destino en plena vena. Porque así son las cosas en la vida misma. Y así os lo he contado hoy.
9.4.11
Caníbal
Me devoran
las horas que paso
masticando significados
soñando ser devorada
por hordas de gusanos.
¿Cuánto aguantaré
este pulso callado?
Los mordiscos en el alma
escuecen tanto…
Sólo seré un caníbal más
En este carnaval
Descarnado
Sólo un zombie más
Que come y es devorado.
las horas que paso
masticando significados
soñando ser devorada
por hordas de gusanos.
¿Cuánto aguantaré
este pulso callado?
Los mordiscos en el alma
escuecen tanto…
Sólo seré un caníbal más
En este carnaval
Descarnado
Sólo un zombie más
Que come y es devorado.
10.3.11
Esperanza
La mano en el pecho.
Los ojos cerrados.
El tiempo de cera de la vela derretida.
Las cosas de los cajones desorbitados.
El pequeño libro gastado.
Es hora de levantarse, algo reclama mi presencia.
Pero es la soledad una arruga profunda y seca.
Sola, con gente alrededor.
Sola, con gatos en mi regazo.
Sola, pero levantando un pie y el otro.
Sola, pero levantando un pie y el otro.
Es hora de hacer las cosas.
Las plantas piden agua.
Los gatos, atún.
La gente que me rodea pide que les rece.
Y mi cuerpo reclama otra oportunidad.
Entonces me miro en el espejo del pasillo.
Un zumbido azul en el fondo de mis ojos.
Me acuerdo de sus ojos en los míos,
ojos lentos de siesta en la playa.
ojos lentos de siesta en la playa.
Y sonrío, me sonrojo como una muchacha.
Un calor impreciso me nace en las entrañas.
Aún no llega el invierno.
Saldré a pasear hasta que la luna salga.
Los gatos ya comerán luego,
cuando vengan todas las sombras
a arrancarme la esperanza.
a arrancarme la esperanza.
Entonces volveré y haré las cosas precisas.
Ahora es tiempo de salir a despeinarme
cogiedo mariposas de bruma,
mojándome las manos con la lluvia.
Es tiempo de dejar un hueco
a la esperanza que palpita.
Es tiempo de no rendirme
ante la muerte que vigila.
26.2.11
No amo a Henry Lee
He descubierto una balada asesina que me ha enamorado. Una canción de amor y muerte interpretada con las entrañas. La letra, la música, la sentida interpretación.Todo ello forma un poema oscuro como la sangre que mana de una vena. Su melodía se ha quedado prendida de mis neurona, pobres ingenuas, intoxicadas de tanto amor caníval y extraño.
Pero por desgracia no creo que Henry Lee se la mereciera. Quiero pensar que está dedicada a otra persona, un loco muy triste y solitario, que no hizo mal a nadie, sólo a sí mismo. Es lo que yo quiero ceer, para salvar esta canción en mi corazón. Arrancarla para siempre de las manos ensangrentadas de un asesino en serie que jamás mereció el honor de tanta belleza.
Pero por desgracia no creo que Henry Lee se la mereciera. Quiero pensar que está dedicada a otra persona, un loco muy triste y solitario, que no hizo mal a nadie, sólo a sí mismo. Es lo que yo quiero ceer, para salvar esta canción en mi corazón. Arrancarla para siempre de las manos ensangrentadas de un asesino en serie que jamás mereció el honor de tanta belleza.
5.2.11
Christiane F.
Me duele el trailer de Christiane F. No sé si podría con esta peli. Pequeños ángeles de polvo marrón. Jodidos ángeles sucios de diminutos besos con llagas. Delicadas vidas tiradas por el retrete. Es obsceno y terrorífico, da miedo. Porque es real y duele. Las imágenes se instalan en la retina; su veneno pulula por mi sangre. Te dan ganas de abrazarla, a la chica que se pincha, a la yonki de venas abultadas. Ganas de besar sus párpados cerrados y decirle que se duerma, que no tenga miedo. Le contaría un cuento. Oh, sí, mentiría a esa pequeña idiota que se mata, que se escapa de la vida de una forma tan absurda. Y lloraría sobre su delgada cabeza, para intentar lavar con mis lágrimas todo su dolor. Pero no puedo. No creo que vea la película. Sólo he podido escribir esto, sin saber muy bien a quién le escribo. Con el corazón extrañamente compungido por una niña desconocida, cualquier joven, que descalza se muere con una aguja colgada del brazo, en un retrete razonablemente limpio e impersonal. Una vieja historia.
26.1.11
You are my sister
Esta es una hermosa canción. Me pone triste de una manera tan dulce que casi le doy las gracias. Es una caricia que apenas corta las venas, que libera las penas. Dan ganas de abrazar hermanas, amigos del alma, compañeros de viaje. Dan ganas de decirlo todo, de soltar el torrente roto de nuestra sangre roja, de llorar hasta la última de las sonrisas que se llevó el tiempo, los recuerdos que nos devuelven la cordura. Estos tiempos precipitados, oscuros, años de insomnio y crímenes impunes, no son tiempos para el amor. Y a pesar de eso, hermanas mías, siempre nos tendremos. El amor si que cura, salva, y es mejor que todo el dolor pasado. Así que no os aferréis a ese agujero negro que hay en la pared de vuestro cuarto, no abráis las ventanas al aire glacial. Porque yo estaré con vosotras, con los brazos abiertos como ramas de carne y hueso. Os tengo en mi corazón, siempre. Ahora os dejo con la canción como una oración pagana, bella y tangible, como el abrazo que os envío.
14.1.11
Francesca Woodman me mira
Francesca Woodman me mira seria desde la distancia. Ha visto algo en mí desde donde está. Lejos. En la penumbra de sus fotos, ella espera y vigila mis pasos. Se ríe de mí y de mi búsqueda, estéril y vulgar. Acaricio con palabras de cartón su soledad inhóspita y hermosamente cruel. Intento encontrar la magia, el porqué de su derrota, el significado preciso de sus juegos de sombras. Me siento observada, un poco ridícula en mi vano intento de darle sentido a su muerte, dar sentido a su obra más allá de lo obvio. Entender a Francesca no es fácil. Pero remueve por dentro a través de sus fotografías con su abnegación, su entrega, su desespero. Me gustaría estirar la mano y tocar las suyas, frías como lápidas, y encontrar el latido, el pulso que movió sus días. Quiero tender hacia su oscuro mundo sutiles puentes de palabras que puedan dar luz al misterio que guarda en su interior. Mis pobres palabras blandas y edulcoradas no pueden con su cruda y descarada poesía. Me siento pálida al lado de Francesca. Y de algún modo ella lo sabe. Eso es justo.
Seguiré intentándolo.
Seguiré intentándolo.
12.1.11
Humo
Aspiro el humo azul que languidece en mi boca. Retengo con deleite el aire oscuro y siento que palpita mi última oportunidad. Debo ser fuerte. Ahora es más difícil seguir con mi pasión en sitios públicos, ahora más que nunca debo hacerlo: dejar de fumar para siempre. Pero algo dentro de mí, algo como un niño rebelde, se enrosca y gruñe. No quiere dejar su juguete, el vicio, el veneno que me enamora la sangre, que me sacia los apetitos. Oh, mi reino por una calada, me digo a mí misma que será la última vez, que lo voy a conseguir. Este es mi año, digo acariciando con deseo un aplastado paquete de Malboro. Con la ley de la mano, con las imposiciones, las prohibiciones, la buena educación... Pero por debajo de la capa de alquitrán y nicotina palpita un ajado corazón, que reclama su dosis, como buena yonki. Cuando puedo paseo la mirada por las entrañas de los bares en busca de un rebelde o jodido fumador compulsivo como yo, con esta tristeza amarilla que me rezuma por la piel, busco con los ojos llorosos algún cómplice de fechorías que quiera ser políticamente incorrecto y me ofrezca otro, y me niegue la oportunidad de dejarlo. Pero hoy es un miércoles cualquiera y la gente va a lo suyo, demasiado preocupada con sus cosas, la crisis, las hipotecas y las rebajas. Hoy nadie me ha ofrecido un poco de cielo negro y el frío de invierno me ha calado hasta los jodidos huesos...Ja, me ha calado...Ay! Hasta el tuétano. Las manos me tiemblan, debe ser que lo estoy superando. Tal vez mañana... salga el sol.
21.12.10
Eclipse de luna
La mujer se visitó deprisa. Las manos temblorosas. En la radio llevaban semanas anunciando que esa noche sucedería el eclipse de luna. Ella no quería perdérselo, llevaba tiempo soñando con ese momento perfecto de oscuridad. Se había pasado días planeando cómo debería ser, y lo qué estaba dispuesta a hacer. La luna era para ella su vida. La que le susurraba, a la que de alguna forma misteriosa pertenecía. Cuando se hubo vestido, la mujer se miró en el espejo. El ceñido vestido negro, el pelo suelto, la expresión triunfal. En la cama, los restos de un amor consumado con tiempo, con dedicación. Y un cuerpo. El de su precioso tributo a la luna. La sangre de él en las sábanas, en las paredes, en las trémulas manos de la mujer, agitada por la emoción, por la alegría animal que le corría por las venas. Esto sucedía cada vez que la Luna le acariciaba la nuca con dedos helados y le pedía, qué por favor, le diera ofrenda. No podía negarle nada. En esos momentos, la mujer era feliz de una forma descarnada y brutal. Aquella noche de eclipse total iba a ser grandiosa. El regalo era el adecuado, estaba segura. Miró el reloj, tenía el tiempo suficiente para llegar al descampado y contemplar con ojos atónitos cómo se quedaba el cielo huérfano de Luna. Ahí estaría ella, agazapada en la profundidad de la noche, como una criatura infernal dispuesta a completar el regalo. Entonces, con calma, se dedicaría buscar en la oscuridad cuellos asombrados a los que arrebatar el último grito. La mujer guardó con cariño la preciosa navaja de plata en su diminuto bolso y cerró la puerta con delicadeza. Era su momento, la oscuridad estaba a punto de estallar.
2.12.10
Arañazos
Cuando estaba en casa ajena ella cruzaba sus manos sobre la falda. La mirada baja y los ojos húmedos. Era una mujer grande, hermosa, pero con ese aire entre compungido y servil parecía una planta mustia suplicando sol. Si te quedabas un rato a su lado notabas como iba echando raíces. Era aterrador. Pero cuando por fin llegaba a su casa, a SU fortaleza hecha de uñas partidas, y huesos molidos, ella, la mujer-planta, se volvía venenosa y carnívora. Un nervio oscuro, afilado como los cuchillos de su pulida cocina, la inundaba por completo. ¡Oh, bella valquiria! Y sus ojos brillaban con un fuego seco que daba pavor. Entonces, las pequeñas piezas de su rompecabezas incompleto y cruel se agitaban en su cabeza. Ella tejiendo su tela de araña de pesadilla. Arañando las paredes con sus uñas rotas.Gritando. Su voz. Su rugido. No puedes quedarte a su lado, ella agita los brazos, agita su corazón agujereado y te atrapa para siempre en una espiral dolorosa e infinita.
Huye. Ella sólo quiere que el mundo sepa de su dolor, y es un volcán deborando a su paso todo amor.
Huye. Ella sólo quiere que el mundo sepa de su dolor, y es un volcán deborando a su paso todo amor.
| System of A Down - Spiders .mp3 | ||
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17.11.10
Más allá del Arco iris
Algun día en un hermoso lugar, lejos de este caos. Algun día seremos libres de verdad. Mientras tanto nos queda la vida con sus rutinas, con sus precisas luces y sombras. Bella aunque duela. Escuchando esta canción siento que un nudo muy oscuro se empieza a deshacer, las notas suaves, la aterciopelada voz, me susurran algo secreto y vital. Ahora que sé que esa voz ya no cantará más, me siento un poco perdida. Me he perdido algo auténtico, que hasta el día de hoy no sabía ni que existiera. Gracias Israel "IZ" Kamakawiwoʻole, tu voz forma parte de mi banda sonora personal. Para siempre.


| Brother Iz - Somewhere over the rainbow .mp3 | ||
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7.11.10
Bruma y sueño
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| Alice Rosati |
8.10.10
Mi personaje
Las fotografías. Los colores psicodélicos. El enfoque. Quiero crear un personaje, pero mi yo más auténtico sale siempre y distorsiona el resultado. Quiero crear un alter ego, algo más allá de mi misma, de mis miedos. Debería mirarme al espejo. Sonreír con los labios manchados de carmín, y reconocer de una vez por todas que estoy ahí, que soy yo, que he venido para quedarme. Así que ya va siendo hora de que deje de esconderme. Porque sólo hay un tiempo para vivir, y si puedo debo equivocarme. Es la única manera de hacer algo que valga la pena. Un poco de psicodelia no le hace mal a nadie, ni siquiera a Anais Nit, ¿verdad?
23.9.10
Presente
Olor mojado.
Olor a algo conocido y ácido.
Olor de cosas bullendo,
sudor y tabaco.
Olor a camisa reseca,
a restos del naufragio.
Olor a sobaco,
a boca, a talco.
Olor a pies enfundados
en sudados calcetines de plástico.
Olor a hongos en proceso,
a tristeza alcohólica y espasmo.
Olor a caries abiertas
a pus en heridas viejas.
Olor a pellejo,
a caspa,
a escroto insalubre.
Olor que me despierta,
que me hace presente.
A eso huele hoy el metro.
Ese olor es como un sudario,
que se te pega al alma.
Ese aroma a cosas podridas
es lo que me aferra a este día.
Es mi bálsamo contra los sueños.
Es mi canto a la vida.
Porque la vida, amigos, huele.
Y mucho más que la muerte.
Olor a algo conocido y ácido.
Olor de cosas bullendo,
sudor y tabaco.
Olor a camisa reseca,
a restos del naufragio.
Olor a sobaco,
a boca, a talco.
Olor a pies enfundados
en sudados calcetines de plástico.
Olor a hongos en proceso,
a tristeza alcohólica y espasmo.
Olor a caries abiertas
a pus en heridas viejas.
Olor a pellejo,
a caspa,
a escroto insalubre.
Olor que me despierta,
que me hace presente.
A eso huele hoy el metro.
Ese olor es como un sudario,
que se te pega al alma.
Ese aroma a cosas podridas
es lo que me aferra a este día.
Es mi bálsamo contra los sueños.
Es mi canto a la vida.
Porque la vida, amigos, huele.
Y mucho más que la muerte.
19.9.10
Habrá un día
Yo he cantado esta canción sin saber quién ni cómo ni porqué. Mi ignorancia era tal que ahora, ahora que sé, me siento triste sin remedio, por no haber buscado más cosas sobre él: José Antonio Labordeta triste porque se ha ido una parte de la historia de España, noble lucha por la libertad y por la dignidad de los pueblos. Ahora, tarde, en la noche canto con él, con lágrimas. Con esperanza.
3.9.10
Atrapada
Ella está rota. Es una muñeca de trapo con los ojos de cristal. Ella llora, ríe, araña. Tiene la boca abierta, suda, tiembla. Sabe que está viva, pero enterrada. Tiene la piel de las manos levantada. Ella no me ve. Gira en espirales, la niña que grita. Sus manos no me pueden alcanzar. Es una niña cruel. Quiero que me abrace, que me reconozca, pero no puede. Quiero que ella sea mía, de una vez, que me pertenezca. Pero la muñeca no pertenece a nadie. Ni a las arañas que tejieron su velo de novia. Ella sólo sueña con la idea del amor. Pero nunca ha amado de verdad, no puede. Está rota. Yo quiero jugar con ella, acariciar sus cicatrices, abrazar su soledad de trapo y ácaros. Pero nunca me dejará, y me grita desesperada, no la entiendo. No puedo. Sus manos alarga y parece que me toca, que quiere tocarme. Me engaña y yo la amo. No puedo dejar de amarla, en mitad de esta espiral que es mía, estoy buscándola, arañando la tierra con las manos, quiero rescatarla. Desenterrar su boca amada, y llenarla de besos, y decirle que vuelva, que la queremos. Que la quiero.
La muñeca rota me mira con los ojos brillantes mientras se aleja en su espiral perfecta de gritos y tierra. Ella sabe. Pero no puede. Gira su cabeza hacia el centro de su morada y apaga la luz.
La muñeca rota me mira con los ojos brillantes mientras se aleja en su espiral perfecta de gritos y tierra. Ella sabe. Pero no puede. Gira su cabeza hacia el centro de su morada y apaga la luz.
31.8.10
Poema hallado en un post
La magia de la blogosfera. Siempre agradecida por vuestros comentarios, alguna vez hallo sorpresas inquietantes y muy hermosas. Caín me ha dejado poner su poema de entrada en mi humilde blog, así podréis disfrutarlo mejor. Saludos.
"Amarte, como yo te he amado,
era una forma de amarte tal vez ingenua y algo torpe,
como corresponde al amor supongo,
difícil de expresar de cualquier manera
en el preciso lenguaje matemático de la trigonometría,
y no porque fuera este precisamente un amor sin tamaño,
un amor sin medida,
sino porque es más dado el amor
a medirse en unidades más propias de la alquimia que practica,
en cuerdas de palabras sin mayor rigor que la metáfora,
la analogía de la cosa que es de la cosa pretendida…
Así yo podría decir sin miedo a equivocarme que te he amado
como ama el pubescente a la meretriz,
un amor de un día, un amor virginal,
el día que le desvirga
como ama la ternera lechal a la ubre,
un amor animal, el amor de una bestia,
en la leche caliente, que la alimenta
como ama el indigente a la calderilla limosnera,
un amor decadente, un amor hambriento,
cuando cae en su taza de hojalata
un amor inmediato, un amor de un instante,
era otra forma de desconsuelo, me imagino dentro de la calamidad que es la vida,
al fin y al cabo el amor es un sentimiento triste
como es de naturaleza insaciable,
yo así, te amaba con hambre, con el rigor del apetito
diariamente, sin vocación, sin ceremonia, sin arte
como se ama el aire, la comida, el agua, la temperatura del cuerpo
con necesidad, con urgencia, tal vez en un lenguaje demasiado básico,
sí, tal vez nunca he sabido expresarme, la elocuencia nunca fue una de mis virtudes,
y tal vez es así que se nos ciñe el amor a la carne,
como se ciñen los harapos al indigente, en palabras de dientes careados,
es cierto, me dirás quizás que no parece un sentimiento demasiado bello
pero quién dice que ha de serlo, el amor.
En cualquier caso qué importa,
cuando se ha ido este sentimiento pasajero y caprichoso como el vuelo de un insecto,
qué queda en el organismo que nos satisfaga,
tal vez la melancolía
como una molécula de azúcar vertida en una tonelada de agua,
que nos permita recordar
en el sufrimiento de esas partículas expandiéndose disueltas en un océano tan vasto
que hubo un día en que pudimos creer en la felicidad,
¡qué ilusos!,
será hasta que probemos de ese contenedor un vaso de agua
y comprobemos que de toda la dulzura
tan sólo queda el sabor a agua,
que todo es mentira...
Hoy ya toda certeza de tu memoria la guardo en el sexo de tus palabras más obscenas..."
Caín 2010
Caín 2010
26.8.10
YO ACUSO
He visto lágrimas en sus ojos. He visto determinación. Las palabras de Ayaan Hirsi Ali me han tocado por dentro. Hacen que sienta rabia. Quiero leer, saber más sobre ella y su lucha, la de todas las mujeres que quieren ser libres de verdad. Yo acuso. Leedlo, por favor, hombres y mujeres que queréis ser libres, que sois libres, leed, difundid. Y ved. Este corto, Submission Part 1, por el que su director fue asesinado. No dejéis que el fanatismo, sea de la clase que sea, os ciegue o silencie. Jamás. Va por todas vosotras, las luchadoras, las valientes, las perseguidas. No estáis solas, y un día brillará el sol para tod@s, sin distinciones, sin cadenas.
Etiquetas:
derechos fundamentales,
libertad,
mujeres,
valentía
19.8.10
Casi azul
-Hay días así, dijo el hombre de gris. Hay días casi azules. Días estupendos, en los que por un momento te olvidas de algo que te pone triste. Son días enigmáticos, puestos al azar en tu vida para hacerla más soportable.
El hombre de gris me miró por encima del periódico y sonrió. Era una sonrisa exagerada. -Hoy puede ser tu día de suerte, pequeña.
Pero yo no le creí. Me daba mal rollo, ahí tan quietecito y bien vestido, soltando frases filosóficas. -No lo creo, dije sin más. Y seguí sorbiendo mi granizado de menta. Estaba un poco cansada de todo. Me iría pronto de esa cafetería, de ese barrio anodino, y sobretodo de la ciudad. La maldita ciudad-prisión que me dejaba helada por dentro, que devoraba uno a uno todos mis sueños. El hombre de gris parecía querer algo de mí, pero no era tonto, y seguro que sabía que por un granizado no me vendo. Llevaba un par de años haciendo cosas así, quedando con desconocidos en bares de por ahí para pasar un buen rato. Generalmente los conocía por Internet pero al hombre gris me lo encontré en el ascensor. Un vecino. Por una vez había roto mis esquemas. Un vecino es casi un conocido. ¿Cómo había dicho que se llamaba? Va, da igual. Y dice que hay días casi azules... Curioso sí que es. Pero con cada palabra que dice me aleja de él. Algo me dice que esto puede ser peligroso.
-Creo que no me estás escuchando, Lenore. No me escuchas y empiezo a estar harto. Yo sólo quiero que ames más la vida.
-¿Por qué? La vida es lo que es, no tengo porque amarla más o menos.
-Eres demasiado joven para estar así.
-Bueno, soy realista. Si la amas demasiado te duele.
-Ah, el dolor, el dolor, la huida de él. ¡Sois tan entrañables los seres humanos!
Un escalofrío perfecto y asimétrico me recorrió el cuerpo. Sonreí. Sonrisa congelada. Quería hacerme la dura. Pero sin saber muy bien porqué, aquel banal comentario, absurdo en su esencia, me dejó perpleja demasiados segundos. El hombre de gris me sonrió aún más.
-Estás un poco pirado. ¿Seres humanos? Hablas como un extraterrestre. O como un demonio. Tal vez como un demente.
-No soy nada de eso. Pero está bien que lo comentes. Lenore. Quiero que nos conozcamos mejor. Nuestro encuentro no ha sido casual, ni un juego.
-¿Quién eres?
-Soy la Desesperanza, el Desespero, llámame cómo quieras, pequeña. Y he venido a por ti.
-¿”La Desesperanza”?¿Pero qué dices?¿Por qué me hablas así? ¿Por qué me estabas animando a amar la vida si eres esa supuesta "desesperanza"?. Actúas de una manera peculiar, estimado vecino... Intentaba hacerme la graciosa, pero de alguna manera sabía que lo que tenía delante de mí no era una persona, era algo más. El hombre de gris hizo una mueca terrible. El ambiente de la cafetería se hizo irrespirable, y empecé a sentir que me faltaba el aire. El ruido a mi alrededor cesó. Todo permanecía inmóvil y desdibujado. Algo sólido, contundente, emanaba de esa cara irreal.
-He venido a por ti, mi dulce Lenore. Hace tiempo que te ando siguiendo la pista. Eres de mis favoritas. Tan falsamente oscura, gótica, negativa, pero tan rabiosamente viva y creativa. Tan joven. Me encanta sembrar la verdadera oscuridad en los tiernos corazones. Hacerlos míos. Cuando yo quiera todo esto desaparecerá de tu mente, y serás mía, hasta el día en que mueras. Entonces ya no te necesitaré. Yo me alimento de cosas vivas. Pequeña, encantadora niña. Ahora no tengo nada más que decirte. De momento.
-Entonces, estoy marcada.
-Sí.
-Eres muy amable por avisarme. - dije con un gesto burlón.
El hombre de gris, la gris Desesperanza se puso roja de golpe. Mis palabras la habían molestado de alguna manera. Yo me resistía a ser suya, a ser de nadie.
- Eres impertinente, Lenore. Y muy imprudente. No conviene enfadar a la Desesperanza.
-¿Por qué? ¿Es qué acaso puedes ser peor?
- Sí, Lenore. Puedo darte esperanzas y quitártelas en una espiral tan perfecta, que nunca jamás puedas salir de ella. Serás un preso en el corredor de la muerte que cada día recibe la noticia de que va a ser ejecutado y exculpado. Pero nunca sabrás cuando, ni dónde. Y querrás que todo acabé, pero la muerte no vendrá. No acabará tu suplicio. Y te llevaré a mi plano, para siempre, en cuerpo y alma. Oh, sí, puede ser mucho peor.
- Entonces será mejor que lo dejemos.
Y me fui de allí, de aquella cafetería, puente entre lo real y la Desesperanza, decidí huir lejos del barrio anodino que me había visto crecer, y sobretodo lejos de la maldita ciudad-prisión que me dejaba helada por dentro, que devoraba uno a uno todos mis sueños. Y yo aún tenía sueños, y esperanza.
Todavía no era suya.
El hombre de gris me miró por encima del periódico y sonrió. Era una sonrisa exagerada. -Hoy puede ser tu día de suerte, pequeña.
Pero yo no le creí. Me daba mal rollo, ahí tan quietecito y bien vestido, soltando frases filosóficas. -No lo creo, dije sin más. Y seguí sorbiendo mi granizado de menta. Estaba un poco cansada de todo. Me iría pronto de esa cafetería, de ese barrio anodino, y sobretodo de la ciudad. La maldita ciudad-prisión que me dejaba helada por dentro, que devoraba uno a uno todos mis sueños. El hombre de gris parecía querer algo de mí, pero no era tonto, y seguro que sabía que por un granizado no me vendo. Llevaba un par de años haciendo cosas así, quedando con desconocidos en bares de por ahí para pasar un buen rato. Generalmente los conocía por Internet pero al hombre gris me lo encontré en el ascensor. Un vecino. Por una vez había roto mis esquemas. Un vecino es casi un conocido. ¿Cómo había dicho que se llamaba? Va, da igual. Y dice que hay días casi azules... Curioso sí que es. Pero con cada palabra que dice me aleja de él. Algo me dice que esto puede ser peligroso.
-Creo que no me estás escuchando, Lenore. No me escuchas y empiezo a estar harto. Yo sólo quiero que ames más la vida.
-¿Por qué? La vida es lo que es, no tengo porque amarla más o menos.
-Eres demasiado joven para estar así.
-Bueno, soy realista. Si la amas demasiado te duele.
-Ah, el dolor, el dolor, la huida de él. ¡Sois tan entrañables los seres humanos!
Un escalofrío perfecto y asimétrico me recorrió el cuerpo. Sonreí. Sonrisa congelada. Quería hacerme la dura. Pero sin saber muy bien porqué, aquel banal comentario, absurdo en su esencia, me dejó perpleja demasiados segundos. El hombre de gris me sonrió aún más.
-Estás un poco pirado. ¿Seres humanos? Hablas como un extraterrestre. O como un demonio. Tal vez como un demente.
-No soy nada de eso. Pero está bien que lo comentes. Lenore. Quiero que nos conozcamos mejor. Nuestro encuentro no ha sido casual, ni un juego.
-¿Quién eres?
-Soy la Desesperanza, el Desespero, llámame cómo quieras, pequeña. Y he venido a por ti.
-¿”La Desesperanza”?¿Pero qué dices?¿Por qué me hablas así? ¿Por qué me estabas animando a amar la vida si eres esa supuesta "desesperanza"?. Actúas de una manera peculiar, estimado vecino... Intentaba hacerme la graciosa, pero de alguna manera sabía que lo que tenía delante de mí no era una persona, era algo más. El hombre de gris hizo una mueca terrible. El ambiente de la cafetería se hizo irrespirable, y empecé a sentir que me faltaba el aire. El ruido a mi alrededor cesó. Todo permanecía inmóvil y desdibujado. Algo sólido, contundente, emanaba de esa cara irreal.
-He venido a por ti, mi dulce Lenore. Hace tiempo que te ando siguiendo la pista. Eres de mis favoritas. Tan falsamente oscura, gótica, negativa, pero tan rabiosamente viva y creativa. Tan joven. Me encanta sembrar la verdadera oscuridad en los tiernos corazones. Hacerlos míos. Cuando yo quiera todo esto desaparecerá de tu mente, y serás mía, hasta el día en que mueras. Entonces ya no te necesitaré. Yo me alimento de cosas vivas. Pequeña, encantadora niña. Ahora no tengo nada más que decirte. De momento.
-Entonces, estoy marcada.
-Sí.
-Eres muy amable por avisarme. - dije con un gesto burlón.
El hombre de gris, la gris Desesperanza se puso roja de golpe. Mis palabras la habían molestado de alguna manera. Yo me resistía a ser suya, a ser de nadie.
- Eres impertinente, Lenore. Y muy imprudente. No conviene enfadar a la Desesperanza.
-¿Por qué? ¿Es qué acaso puedes ser peor?
- Sí, Lenore. Puedo darte esperanzas y quitártelas en una espiral tan perfecta, que nunca jamás puedas salir de ella. Serás un preso en el corredor de la muerte que cada día recibe la noticia de que va a ser ejecutado y exculpado. Pero nunca sabrás cuando, ni dónde. Y querrás que todo acabé, pero la muerte no vendrá. No acabará tu suplicio. Y te llevaré a mi plano, para siempre, en cuerpo y alma. Oh, sí, puede ser mucho peor.
- Entonces será mejor que lo dejemos.
Y me fui de allí, de aquella cafetería, puente entre lo real y la Desesperanza, decidí huir lejos del barrio anodino que me había visto crecer, y sobretodo lejos de la maldita ciudad-prisión que me dejaba helada por dentro, que devoraba uno a uno todos mis sueños. Y yo aún tenía sueños, y esperanza.
Todavía no era suya.
26.7.10
Intenta no respirar
Intenta no respirar: que este aire muerto no perfore tus pulmones.
Intenta no respirar, aunque te estalle el cuerpo... No caigas, no huyas.
No respires.
Porque una vez te dejes vencer, ese aire corrupto será tu alma.
Pero, ¿cómo no respirar?
...
¡Piensa!
No puedo no respirar
y el aire vampiro se come mi yo.
Ya puedo respirar.
Soy una de ellos.
Intenta no respirar, aunque te estalle el cuerpo... No caigas, no huyas.
No respires.
Porque una vez te dejes vencer, ese aire corrupto será tu alma.
Pero, ¿cómo no respirar?
...
¡Piensa!
No puedo no respirar
y el aire vampiro se come mi yo.
Ya puedo respirar.
Soy una de ellos.
Reflexiones en una servilleta
Un ojo
Un ojo abierto
resuelto a mirar.
El otro,
cerrado,
suave el párpado
contra la luz.
Sólo por ese ojo
miro el mundo.
Da miedo.
El ojo cerrado
me salva
de la oscuridad.
Con un ojo vigilando
el devenir del tiempo.
Con un ojo hacia adentro
reservado de la luz
que nubla la razón.
El ojo clarividente
mira hacia los sueños
y me salva.
Un ojo abierto
resuelto a mirar.
El otro,
cerrado,
suave el párpado
contra la luz.
Sólo por ese ojo
miro el mundo.
Da miedo.
El ojo cerrado
me salva
de la oscuridad.
Con un ojo vigilando
el devenir del tiempo.
Con un ojo hacia adentro
reservado de la luz
que nubla la razón.
El ojo clarividente
mira hacia los sueños
y me salva.
15.7.10
Escuela de Verano
El calor se me pega a las neuronas. Intento pensar en algo bonito, en un lugar fresco y feliz, pero mis neuronas adormecidas sólo pueden bostezar sin piedad. Por suerte estoy aprendiendo muchas cosas este verano. Cosas que me enraizan, que ponen mis pies en la tierra y mi cabeza en las nubes. Me he apuntado a dos cursos: uno de Escuelas comprometidas con la paz y otro de Ortokinesiologia. Mundos fascinantes se abren ante mí, mundos en los que quiero vivir, por mucha neurona acalorada que luzca mi cerebro. Son mundos que quiero ayudar a construir. Tanto en un curso como en otro ( mañana y tarde) me dicen que el cambio es posible, que el camino más largo empieza con el paso más pequeño, pero hacia adelante. Es hermoso, es posible. Por eso sigo aquí, a pesar del calor, y todos los "no" que he dicho en mi vida. Además, la vida me va poniendo pequeños caramelos para animarme a seguir por este camino de descubrimiento. El primero es la gente que estoy conociendo, personas comprometidas, inquietas, alegres, creativas, que apuestan por un mundo mejor, en todos los sentidos. Otro, es que me voy encontrando cosas que me hacen pensar en lo que estoy aprendiendo, como ayer por la noche. En TV3 descubrí un programa muy interesante que conecta perfectamente con mis dos cursos. Se llama " Bricolatge emocional" y tiene un formato interesante, muy entretenido. No sé, me inspira la vida. Y para refrescar mis neuronas, nada mejor que un buen paseo por el parque pensando en las nubes que nos mueven por dentro. ¿Os venís conmigo? Un abrazo.
28.6.10
Ácaros
Me escuecen un poco los ojos, como si fuera a llover dentro de ellos. Los ácaros me arañan las fosas nasales con pasión, buscando qué, no sé, acabar con mi paciencia. Los detesto. Pequeños incordios que me mantienen ocupada intentando paliar los absurdos síntomas. No hay manera...Y los dedos frotan mis ojos, que estallan en gotitas, la angustia vence, lloro. Luego respiro hondo, me lavo la cara, un poco de colirio y a otra cosa, mariposa. Porque no puedo dejarme vencer todo el tiempo, siempre hay pequeñas victorias y puedes hacer tu vida como si ellos no existieran. Ojalá pudiera hablar con mi cuerpo y decirle que esos bichos insignificantes no son una verdadera amenaza. Le diría a mi cuerpo que ocupase su energía en otras cosas, como en hacer que mi mente esté más despierta. Sería fabuloso. Pero creo que he maleducado mi cuerpo y ya no me obedece casi nunca, sólo quiere sus drogas y paliativos. Porque sabe que funcionan. Hasta la próxima batalla cuepo a cuerpo con esos malditos bastardos.
26.5.10
El rescate
Bunbury me gusta. Las letras de sus canciones me llegan de alguna forma misteriosa y definitiva. Su voz se ha instalado para siempre en mi inconsciente y cada cierto tiempo la necesito. Necesito su voz, sus canciones, que vienen de lejos a iluminarme el deseo. No lo conozco como persona. Puede que si lo conociera, parte de la magia, del embrujo, moriría. Mientras tanto, gozo con la promesa de su prosa y sus versos. Gozo con la vibrante voz que me grita desde la belleza de lo idealizado.
Bunbury, sin él saberlo siquiera, forma parte de mi mapa de los sonidos del mundo.El rescate
Bunbury
"Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera, te escribo una carta para que tú sepas lo que ya sabías, aunque no lo dijeras. Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas. Que pagues el rescate que abajo te indico. Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti. Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes, y tampoco entregarían lo que vale mi rescate. No hay dinero, ni castillos, ni avales, ni talonarios, no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-, ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido. Y no te obligo a nada que no quieras. Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden; te conocen, pero no llegan a ti. Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa. Presa como está mi alma, con la calma suficiente, ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad, sin dudar un segundo, lo asumo, sólo tú puedes pagar el rescate. Devuélveme el amor que me arrebataste, o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante; pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-, ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido. Y no te obligo a nada que no quieras. Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden, te conocen, pero no llegan a ti. Y no te obligo a nada que no quieras. Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden, te conocen, pero no llegan a ti."
Sí, sí que llegan. Doy fe. ^__^
18.5.10
Alegría, ven
Alegría, ven a mí. Te necesito. Te reclamo, como hizo mi querido Benedetti. Te quiero para mí y los míos, para todos los que no la tienen.
Alegría buena, la que encanta el alma.
Alegría bella, que nos abraza a la vida, que nos destierra las sombras.
Alegría a lo bruto, sin pretensiones.
Alegría que nos bese la boca y los pasos y los ojos abiertos.
Alegría que lo llene todo, que mande al carajo, a la mierda: la puta tristeza, la dura amargura, la pésima apatía, la sucia mentira.
Alegría que se lleve el miedo, que esconda lo feo, lo vencido.
Alegría que inunde las venas, que vierta su líquido bendito sobre nuestras sedientas bocas.
Los huérfanos de alegría te quieren como madre. No tardes. Llénalo todo hasta reventarnos la mala suerte y el olvido. Lame nuestras heridas. Limpia nuestra sangre borracha de autocompasión. Revienta la presa que recubre nuestros dormidos corazones.
Alegría ven. Te esperamos.
Defensa de la alegría
Mario Benedetti
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
La alegría en fotos
Alegría buena, la que encanta el alma.
Alegría bella, que nos abraza a la vida, que nos destierra las sombras.
Alegría a lo bruto, sin pretensiones.
Alegría que nos bese la boca y los pasos y los ojos abiertos.
Alegría que lo llene todo, que mande al carajo, a la mierda: la puta tristeza, la dura amargura, la pésima apatía, la sucia mentira.
Alegría que se lleve el miedo, que esconda lo feo, lo vencido.
Alegría que inunde las venas, que vierta su líquido bendito sobre nuestras sedientas bocas.
Los huérfanos de alegría te quieren como madre. No tardes. Llénalo todo hasta reventarnos la mala suerte y el olvido. Lame nuestras heridas. Limpia nuestra sangre borracha de autocompasión. Revienta la presa que recubre nuestros dormidos corazones.
Alegría ven. Te esperamos.
Defensa de la alegría
Mario Benedetti
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.
La alegría en fotos
29.4.10
Cambiar el cerebro...¿es posible?
El bueno de Punset siempre me ha parecido un excéntrico. Divertido, interesante pero demasiado refinado para mí. Aunque puede que mi cerebro esté cambiando, como bien dice Punset en su programa. Ahora lo sigo viendo como un excéntrico, pero como un sabio también, imprescindible y cercano. En fin, que me ha conquistado con sus artes.
El programa es un tesoro. Ahí os lo dejo por si no lo habéis visto aún.
Saludos, cerebros despiertos.
12.4.10
Espejos
Hay espejos de humo que te devuelven la imagen difuminada de lo que quieres ser. Espejos en los ojos de gente que no te sabe ver. Espejos que no reflejan nada. Un espejo es una puerta. Me miro y el vacío asoma por las cuencas de mis ojos. Me dan miedo los espejos. En cambio, adoro las fotografías, porque son una manera digna de no enfrentarse al espejo. Cristales de papel de plata. El tiempo detenido en su fría superfície. Y los espejos de carne, son los peores. Las hijas somos las madres invertidas que a su vez se ven a sí mismas. Escalofriante. Mentira. Pero qué mentira más bien dibujada, más creíble y perfecta. Me miro con ojos cansados y parezco mayor, muy vieja, como la portera de Muriel. Pero si saco mi cámara de fotos y busco un espejo, no lo hago para buscarme, lo hago para de alguna forma inventarme un poco, dibujarme de otra manera. Entonces ya no parezco tan cansada y todo parece posible. Es bonito. Ahí queda.
10.3.10
Alicia en el país de las pesadillas
Alicia fue expulsada al País de las maravillas. Y ella se lo tomó a pecho. Cuidó su vestimenta hasta el último detalle. Se preparó para la contienda, porque sabía de alguna manera que colarse por la madriguera de ese conejo blanco le iba a costar muy caro…Llegó a un refinado mundo de horarios y prejuicios estancados, dónde los colores brillantes no la dejaban soñar. Se encontró con un gato homicida y con un sombrerero que trabajaba en un banco. Era todo tan extraño y rutinario que enseguida quiso escapar. Preferia la dulce indulgencia de su hogar, dónde podía quedarse hasta las tantas viendo Gran Hermano. Así que se hizo pasar por tonta y en un descuido de la Reina política, se escurrió de nuevo por la madriguera del conejo ( que resultó ser una coneja un poco cerda) y pudo volver a lo suyo, pero bastante magullada y algo crecida. ¡Se había pasado demasiados años perdida en aquella pesadilla de Tim Burton! Cuando llegó a su casa, sus padres no estaban. En la casa se encontró una nota en la nevera: Querida Alicia, te echamos de menos. Hemos salido a buscarte. Si vuelves pronto hay pastel de cerezas en la despensa. Un beso: tus papás. La pobre Alicia tuvo la certeza de que todo había cambiado de forma irremediable. Entonces quiso volver al país de las maravillas, que comparado con su vida actual era un buen lugar. En fin, la chica se tuvo que espabilar, y salió a buscar trabajo. Pero era España, 2010 y había crisis así que...¿Fin?
24.2.10
Psicosis me mata
Estoy encantada con el proyecto radiofónico de RNE: ¡Vivan las radionovelas! O las adaptaciones radiofónicas...Es que me encanta que me cuenten cosas al oído, que me susurren historias de miedo, de amor, de misterio. Soy adicta a los cuentos de todo tipo, a las buenas historias. Algún día escribiré yo una... De momento me conformo con escuchar a Hitchcock, su Psicosis brutal interpretado por actores de la talla de Nancho Novo. En fin, me callo ya, y os dejo con el enlace. Sssssh, silencio, que empieza lo bueno.
PSICOSIS en RNE
PSICOSIS en RNE
19.2.10
Lolita de pies descalzos
Siento ternura y repulsión por el viejo Humpert. Un amor así no es sano. Te destroza. Casi me da pena, pero no. Nabokov me seduce con sus palabras, pero pisa con cauto recelo, y precisamente esa prudencia hace que Lolita sea una obra maestra, de una belleza inconsolable y feroz. Estas primeras palabras, son una auténtica oración:
No queda nada más que decir. Sólo releer el clásico y suspirar por un amor que no sea así.
"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita."
Lolita, Vladimir Nabokov
No queda nada más que decir. Sólo releer el clásico y suspirar por un amor que no sea así.
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